Nos hemos separado tanto de la naturaleza, que no sé cuántas personas pueden presumir de haber visto un nido de pájaro. No en la televisión, en una revista o en un cine, sino un nido auténtico, real. Yo soy una de estas personas afortunadas, no por amor a los pájaros, sino porque mi trabajo es podar las ramas de los árboles en los parques. Pocas personas saben lo difícil que es este trabajo, pues corres el riesgo de ser insultado por los ecologistas, y hasta los niños te ponen mala cara. Pero es un trabajo bueno, ya que la poda periódica, además de otras ventajas, permite al árbol crecer con más fuerza.
Suelo tener mucho cuidado con los nidos que con tanto amor hacen los pájaros. Los suelo trasladar con suavidad y siempre he tenido la precaución de observar que los pajarillos se vuelvan a sentir a gusto en su nueva rama. Pero un día me ocurrió algo realmente insólito. Iba ya terminando la poda de un higuerón, cuando de pronto en la rama más alta que debía recortar, me encuentro cara a cara con un gato, cómodamente sentado en una especie de nido hecho de ramas pequeñas, telas y hojas secas. El gato me miró tranquilamente, bajó el volúmen del televisor con el mando a distancia, sacó un cigarrillo y me pidió fuego. Así, de golpe, tuve la impresión de que no era un gato cualquiera: era un gato listísimo. Mientras le daba fuego, pensé que sería en vano tratar de convencerlo de que me permitiera trasladarle el nido, pues se notaba que estaba sumamente cómodo en él, y por otra parte, iba a ser muy difícil el traslado, habida cuenta de que además de televisión, tenía cocina y nevera, por cierto llena de cervezas, refrescos y embutidos. De modo que, para evitar los arañazos que me imaginaba, se me ocurrió preguntarle si cuando llegara el verano se trasladaría a un sitio de playa (naturalmente, para mis adentros, ese sería el momento más indicado para hacer la poda).
El gato me miró de arriba a abajo y me respondió:
-Mira, para qué vamos a irnos por las ramas. Si lo que quieres es podar, poda. Pero eso sí, ¡te encargas de la mudanza!